← Apartamentos en arriendo en San Humberto
Barrio San Humberto, Soacha: dónde queda, cómo es vivir y arriendos hoy
San Humberto es un barrio de Soacha con 10 apartamentos en arriendo publicados hoy, a $840.000 al mes en la mediana. Arrendar un apartamento en San Humberto cuesta $840.000 al mes en la mitad de los casos, 1% por debajo de la mediana de Soacha ($850.000): en el promedio de la ciudad. Lo que más se ofrece son apartamentos de dos habitaciones, y 0% incluye parqueadero.
| Todos (mediana) | $840.000 al mes |
Dónde queda San Humberto
San Humberto queda en Soacha.
Ver los 10 apartamentos en arriendo en San Humberto →
Datos al 30 de septiembre de 2026, de los avisos vivos en portales e inmobiliarias. No mide seguridad ni ambiente: solo lo que dicen los avisos y el mapa.
Cuánto cuesta arrendar en San Humberto
El rango típico va de $750.000 a $929.000 al mes.

El apartamento típico
- 0 de una habitación, 5 de dos y 5 de tres o más.
- 0% incluye parqueadero.
¿No quieres buscar tú?
Buscamos por ti en San Humberto, le escribimos a cada aviso y te mandamos por WhatsApp solo los que están disponibles y te sirven, en 48 horas.
Buscar mi apartamentoPreguntas frecuentes
¿Dónde queda San Humberto?
San Humberto queda en Soacha. Distancias en línea recta desde el centro del barrio.
¿Qué tal es el barrio San Humberto? ¿Es bueno vivir ahí?
Depende de qué buscas; esto es lo que dicen los datos de hoy: arrendar en San Humberto cuesta $840.000 al mes en la mediana, en el promedio de Soacha. No medimos seguridad ni ambiente: visita el barrio a distintas horas antes de decidir.
¿Es seguro San Humberto?
No medimos seguridad. La Policía Nacional publica la estadística delictiva por municipio en policia.gov.co. Lo más útil: visitar el barrio de día y de noche y preguntar en la portería del conjunto.
¿Es caro vivir en San Humberto?
Para arrendar, San Humberto está en el promedio de Soacha: la mediana es $840.000, contra $850.000 en la ciudad (-1%). Datos de 10 avisos vivos al 30 de septiembre de 2026.
Apartamentos en arriendo en San Humberto →